Perdóname, amigo, por no dejarte descansar en este paraíso.
—Recuerda que eres un ser de luz. Siempre estaré ahí para ti. No te rindas, Sebastián, vas a ser amado y valorado por mis hijos. María te va a amar cada día más. Recuerda que ella es tu amor, tu vida, tu complemento, tu felicidad. Ella es el amor de tu vida y tú el de ella.
—¿Lo sabías, Daniel, cierto? Yo no sabía nada, amigo. Lo presentí nada más o algún día lo soñé jajajaja.
—Yo solo quería despedirme, nada más. Darte un abrazo, amig