Narra Sebastián
Estaba en mi oficina terminando de firmar unos proyectos, cuando la puerta se abrió y se asomó Erika. —¿Puedo pasar? —me habló entre lágrimas.
—¿Qué te pasó ahora? —le pregunté un poco irritado, ella siempre empezaba los enfrentamientos con los compañeros de trabajo.
—Tu nueva asistente me trató muy mal delante de la recepcionista, Sebastián. ¡Exijo que la despidas de inmediato, a esa gata inútil! —"¡Te callas!", le dije dando un grito y pegándole un puño fuerte al escritorio. "