Mundo de ficçãoIniciar sessãoMaría
La noche se estira, interminable. Estoy tendida en mi cama, la misma cama donde Valentina, de pequeña, venía a acurrucarse durante las tormentas. Pero las tormentas, ahora, están en mi interior. Las sábanas están frías. Miro fijamente la mancha de humedad en el techo, ese continente de moho que nunca pudimos quitar. Ha crecido, año tras año, como un mal pensamiento. Esta noche, se burla de mí.







