Mundo de ficçãoIniciar sessãoValentina
La noche se estira, interminable, puntuada solo por el tictac obsesivo de un reloj invisible en alguna parte. No duermo. No puedo. Estoy tendida en esta cama demasiado vasta, con los ojos muy abiertos, mirando fijamente el techo de molduras doradas que captan, a intervalos, el resplandor pálido de la luna que se filtra entre los barrotes disfrazados de volutas de hierro forjado.
La escena gira en bucle detrás de mis párpados. El m&aac







