Mundo ficciónIniciar sesiónDiego
Finalmente, con un sollozo contenido, se arranca el jersey por encima de la cabeza. Su pelo se enreda. Lo tira al suelo como un desafío. Luego, los dedos temblorosos en la hebilla de su cinturón, desliza el vaquero. Se queda allí, en braguitas y sujetador sencillo, tiritando de frío y de vergüenza, en medio del esplendor helado del salón. Su cuerpo, tan perfecto, es un mapa de su vulnerabilidad.
—El resto —i







