Adrián Volkov sube el último tramo de la escalera de la mansión y se encuentra de frente con una silueta temblorosa que aguarda en la penumbra del pasillo principal. Valeria lo mira fijamente con los ojos inyectados en sangre, devorada por un llanto contenido que amenaza con desbordarse ante la más mínima confirmación de sus peores sospechas, por lo que da un paso al frente acortando la distancia de inmediato.
–Adrián, dime la verdad ahora mismo, ¿qué carajos has hecho con Richard en ese sótan