Días después
–¡Lo tenemos, jefe, las coordenadas son exactas y esta vez no hay margen de error! –brama Dimitri, irrumpiendo en el despacho de la mansión con una carpeta de documentos tácticos entre las manos y el rostro desencajado por la adrenalina. –La red de inteligencia acaba de localizar el escondite exacto de Richard Kuskov en un muelle abandonado del sector industrial, justo a tiempo antes de que concrete la entrega de los discos duros con toda la información de nuestras rutas a la fisc