–Deberías mostrar un poco más de gratitud real, sumisión inteligente y educación profesional hacia el hombre que acaba de salvar tu hermoso pellejo aduanero frente a los cinco auditores criminales más despiadados de toda la frontera norte, mi querida Valeria, porque si yo fuera el monstruo desalmado, frío y sin escrúpulos que tanto describes en tus discursos de alcoba, te habría entregado a sus interrogatorios de aduana en el primer segundo de la reunión extraordinaria –responde Adrián, esbozan