Adri
A veces, en las entrañas, sabías que no debías hacer algo. El final ya estaba escrito en las estrellas, y había momentos en los que tocaba ser fuerte y decir que no. ¿Pero y si no podías?
Yo no podía evitar ir esa noche. El lado masoquista que tenía ganas de sufrir quería verlo. Ese mismo lado quería que me tomara, que me arrojara sobre su cama elegante y me follara hasta hacerme olvidar mi propio nombre. Había sido una semana larga y solitaria. Pero esa noche tenía que mantenerme firme. S