Adri
Se me cayó la cara.
—¿Qué? Dios, nunca lo había pensado así.
—Historia real —dijo mientras caminaba por mi apartamento—. Si fuera un violador, eso haría.
—No sé si sentirme impresionada o aterrada por tu maldad.
Se giró hacia mí y su rostro se suavizó.
—Impresionada… vamos a decir impresionada.
Me reí mientras me tomaba en brazos.
—Vale —murmuré.
—Impresionado, entonces. ¿Por qué has estado tan gruñón conmigo esta semana? —pregunté en