Mundo ficciónIniciar sesiónEl viento susurraba entre las ramas mientras Aisha avanzaba con cautela por el bosque. Las sombras se retorcían a su alrededor, el aire olía a tierra húmeda y sangre, y el eco de los gruñidos de las criaturas resonaba en la noche. Un escalofrío le recorrió la espalda cuando sintió la tibieza de su propia sangre goteando sobre la hierba. Las bestias la seguían, atraídas como polillas a la llama.







