Varek permanecía frente al espejo, el silencio solo interrumpido por el goteo constante del grifo. Observó su reflejo como si buscara algo más allá de la superficie. Pasó una mano por su cabello blanco, dejando que los mechones cayeran sobre sus hombros. Ese color era un recordatorio constante de quién era… y del peso de su linaje.
Sus ojos violetas, fríos y penetrantes, parecían ver más allá del espejo, buscando respuestas en el reflejo de sus hermanos: Sanathiel, atrapado en la eternidad de un