Capítulo 76: Casta de lobos.
El aire estaba saturado de tensión. Salomón observaba al lobo grisáceo frente a él, una criatura salvaje y enloquecida cuya mirada azul profundo lo llenaba de una inquietud casi insoportable. Reconociendo la amenaza latente, levantó su medallón lunar. El fulgor cegador que emitió fue un acto de desesperación, una última y agotadora imposición de su voluntad sobre los restantes Nevri.
—¡Ataquen! —ordenó, su voz firme desafiando el rugido de la bestia que avanzaba sin piedad.
El lobo grisáceo, mo