45. SECUESTRADA
¡Hoy vamos a saldar todas las cuentas de sangre!” rugió Cade, su voz retumbando como un trueno en medio de la multitud atónita.
Al mismo tiempo, desde los límites del bosque, sus subordinados aparecieron como sombras acechantes, preparados para irrumpir con garras y dientes. Sin embargo, apenas pusieron un pie en el perímetro, fueron repelidos por la descarga violenta de una red eléctrica tendida alrededor del lugar, una defensa que había dispuesto junto con los híbridos como último recurso.
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