36. FUNDIDOS
Con la madrugada ante sus ojos, y la mesa llena de papeles, Jasha levanto su mirada, se asomó por la ventana y recordó esa vieja conversación con Yuri, cuando recién habían llegado el y su hermana a casa.
—La moto, nada es más importante para Irina que la moto, aunque esta vieja y casi no encienda.
—¿Por qué?
—Si me lo preguntas, no tengo idea, tampoco lo entiendo, pero supongo que es su manera de aferrarse a nuestra madre, a lo único que nos dejó de ella.
—¿Tu madre conducía moto?
—En realidad