Mundo de ficçãoIniciar sessãoSe sentó en el borde de la cama y abrió sus piernas para que yo me pusiera en medio, estiró su mano y le di la mía.
—Eres un maldito, me has torturado toda la cena.
—Lo sé nena.
—Me las pagarás.
—No, no lo haré, no funciona así y lo sabes.
—Buscaré la forma de vengarme.
—Entonces el castigo será mucho peor. ¿Eso quieres?
—No &m







