55. Susto de muerte
El fuerte sonido de un portazo nos hace levantarnos de golpe, entre el silencio de la casa ese sonido hace eco además de que se escuchó cerca, muy cerca. Alessandro abre los ojos poco, yo me froto uno de ellos mientras mantengo un ojo fijo sobre él, en cuánto su mirada enfoca abre mucho los ojos, retrocede con rapidez como si en lugar de estar acostado en ese suave colchón se tratase de brazas ardientes.
— ¡Santa mierda! - arrugo la frente ante su reacción.
— Un mujeriego que se caga al desper