28. Amenaza telefónica
Estoy a punto de terminar de leer la investigación del detective y agradezco infinitamente que Alessandro no esté aquí para verme, una de sus mujeres lo invitó a su casa y ese calenturiento no se pudo resistir, tengo los nudillos blancos por la fuerza excesiva que estoy usando mientras agarro la hoja en blanco, pereciera que estoy leyendo un libreto de una serie de emergencias médicas extremas, me parece excesivo. Un extraño sentimiento se está arremolinando en mi pecho con intensidad, creo que