29. Ataque de pánico
Renata.
Cuando salí de mi ducha mi sombra Alessandro no estaba en la habitación, se me hizo extraño así que me quedé sentada en la cama esperando a que regresara, no quería ir por ahí en la casa y después me acusaran de intentar implantar bombas por el lugar, pero la señora Patricia entró a la habitación y estuvo conmigo toda la tarde, tratando de subirme el ánimo y hacerme ver que la vida era bella, solo me pidió que tuviera fe… fe...
Algo que yo hace mucho tiempo que ya había perdido, en a