El aire del anochecer golpeó el rostro de Rous cuando salieron del edificio. El cielo, teñido de un tono claroscuro, parecía anunciar que algo ¿quizás el destino mismo? Acababa de moverse en silencio.
Caleb caminaba junto a ella en silencio, aún con el contrato doblado bajo el brazo. Su expresión era de aparente calma, pero sus ojos reflejaban algo distinto: determinación, orgullo… y una chispa de esperanza.
Rous lo miró de reojo, intentando descifrar lo que sentía. Por un momento pensó que, qu