Los dos llegaron al departamento, con el alma desnuda, con los pensamientos brotando por los poros que sudaban. No de nervios, sino de lujuria que se alimentaba del pecado de Rous.
—Me interesaría conocer lo que descubriste en el pasado, Rous. —exclamó Milán mientras dejaba su abrigo ligero en el colgador—. Escuche que es un pasado muy distinto y en el que Caleb no es ni la sombra de lo que es en este futuro. —añadiendo, dejando la semilla del veneno en Rous.
—Es cierto. —dijo fríamente e intentando desviar la atención de Milán sobre el pasado, dejando caer la parte superior del vestido—. Pero creo que este pecho necesita atención antes de divulgación.
Milán la observó mas provocativa, lista para ser penetrada desde el corazón. La oportunidad no seria desaprovechada, pero Milán necesitaba detalles. Milán necesitaba la información a medias que escucho de su yo del pasado. —También necesito atención de tu piel. Pero… —lanzó el, pero como una bala que atravesó el pecho de Rous—. Esta vez