Caleb notó en ese instante que Rous estaba actuando muy distinto a como hace semanas, su semblante, el porte y la determinación de una dama. Muy distintiva a la mujer que mostraba su interés por el dinero y los lujos exuberantes.
Caleb no lo dudó un instante y tras observar la partida de Rous, él se dirigió hacia el jefe de seguridad con una orden de cumplimiento inmediato. —Encuentren a Milán. ¡De inmediato!
Caleb no sospechaba siquiera lo que sucedió entre ellos en la playa y mucho menos lo q