La madre superiora no estaba previamente avisad sobre el asunto, ella solo debía mantener el orfanato a flote para nunca levantar sospechas de lo que en verdad era ese lugar. Rous ahora estaba al pendiente de la situación y deseaba lavar su nombre, deseaba recuperar su dignidad ante la sociedad y no lo haría sola. A su lado estaría Milán.
La madre superiora dijo con un gesto de amabilidad. —¿Si me permite? Debo realizar una llamada.
Ella la tomó por el brazo e inmediatamente la soltó. —¿Si esa llamada es para mi marido? No se tome la molestia. Lo llamaré ahora mismo.
La monja se quedó estupefacta, no descifraba si Rous estaba enterada de los negocios o estaba intentando sacar información. De cualquier manera, ella se quedó ahí y tras la incógnita ella respondió. —No se tome la molestia, no era esa la llamada que iba a realizar. —el tono de su voz cambio ligeramente y continuo tras una tos seca saliendo de su pecho—. Me agrada volver a verla y espero que con su ayuda este orfanato vuel