No era un nombre, era un titulo otorgado el que apareció en el teléfono de Jack. Él sonrió como si lo hubiese esperado durante algún tiempo, pero no era el caso. Jack sonrió por el simple hecho que seria un trabajo suave, fácil y aparentemente sin complicación.
La noche llegó en un día cargado de emociones, tristezas, preocupaciones y sentencias de muerte. Todos estaban enredados en los hilos que el destino estaba tejiendo en el pasado, un pasado tenebroso y sin un futuro prometedor.
Milán regr