Cuando llego a la primera planta, camino con sigilo hacia el jardín, aunque en ese lugar me encuentro con los primeros guardias que han tomado su puesto, así que me obligo a regresar y esconderme en un par de arbustos de hierbas de olor que la nonna suele usar para cocinar. Cuando pasan sin notar mi delgada presencia. Me levanto de mi lugar para poder cruzar el jardín de rosas y poder tomar el camino hacia la puerta trasera. Aquí claramente no tengo el menor problema, a pesar de que se supone q