La tía Marcella camina hasta el exterior de la casa, donde se encuentra estacionado su auto. La sigo sin protestar ni hacer ningún reproche. ¿Cómo podría?
Al llegar, intercambia algunas palabras con su chofer que no logro escuchar cuando me aproximo a ellos, pero él asiente con la cabeza y le entrega las llaves para después alejarse.
—Entra—me ordena mientras entra al asiento del piloto, por supuesto miro a mi alrededor y sobre todo a la casa, esperando que lo que mi tía está haciendo no moles