Estefanía Wolsky
Dos meses después.
Estaba vibrando de emoción mientras me paseaba por la distribuidora que enviaría al orfanato los electrodomésticos necesarios para amueblar el tercer y cuarto nivel del orfanato ya terminado. Ahora podría albergar al doble de niños ya que también había aprovechado para construir dos niveles más en el edificio escolar.
Todo encajaría a la perfección porque habría dos tandas para el almuerzo de los niños hasta que pudiéramos ampliar la cafetería, ya que ellos s