Cinco años después
Kadet Kravec.
Yo claramente odiaba a los perros, no soportaba a esos animales llenos de baba que ladraban por todo y por nada a la vez. Pero también odiaba a los gatos, Jesucristo esos animales llenos de pelo que se enganchaban en todos lados y que te arañaban cuando menos te lo esperabas.
Y ni hablar de los hámsteres, esos animales peludos olían a infiernos y los detestaba meramente por existir.
Pero claro, tuve que haber decidido ser padre. Ahora estaba en una perrera, buen