Carolina Bae.
Mi labio inferior temblaba con fuerza mientras un pitido intenso se establecía en mis oídos. A penas podía notar los ruidos de a mi alrededor, pero considerando que estaba en casa, estos no serían muchos. Mamá y papá odiaban el ruido y yo había cometido el error de dejar caer un plato al suelo mientras llenaba la vajilla.
Las lágrimas picaban por ser derramadas, pero si lo hacía, ellos probablemente volverían a castigarme alegando que no podía llorar cuando todo lo que estaban hac