Mundo ficciónIniciar sesiónAunque no le gritó, Teo sintió la presión de cada palabra - Entiendo - forzó el susurro.
Entonces, alguien se acercó a la entrada - ¡¿Teo?! - estiró el cuello a la oscuridad. El viejo dio un paso atrás. Teo pasó enfrente, saliendo de las penumbras como si fuera una manta que se deslizaba de su cuerpo. Enseñando los pies, las piernas, el torso y por &uacu







