Abril se quedó en silencio, ¿qué podía responder? Era mejor ignorarlos y concentrarse en su comida que se veía deliciosa pero ella no la podría disfrutar.
Pero ante su silencio y sin imaginarlo escuchó:
—Te equivocas. Ella no está casada—. La defendió Alberto. Dándole una mirada de reproche a su amigo por dejar que la mujer se expresara así de Abril.
Vamos a comer y luego a hablar de mí y de Gabriela. Esta noche es para compartir con la presencia de mi hijo desde el vientre de su madre, así que