Cillian
El viaje a Ekaterimburgo fue el más corto y, al mismo tiempo, el más largo de mi vida.
No he dormido más que a tirones, con el cuerpo vencido y la cabeza demasiado llena como para concederse descanso. Dejé a mi esposa en una enorme casa en Inverness, custodiada por un puñado de hombres de mi entera confianza, y aun así irme me supo a traición. Fue una de las cosas más difíciles que tuve que hacer en mi vida, porque justo antes de cruzar la puerta para tomar el avión hasta aquí, Roxanne