Lo que más desconcertaba a Malakai era el evidente contraste en la forma en que Natalie se dirigía a él y a Nero y Terry, como cada vez que interactuaba con los dos jóvenes lobos, su voz se suavizaba, su tono adquiría un matiz cálido, casi familiar.
—Nero, ¿puedes ayudarme con las mesas? No quiero que los comensales esperen demasiado. — Su voz era dulce, como si hablara con un hermano menor.
—Terry, asegúrate de que nadie se quede sin atender, confío en ti. — Sus palabras estaban llenas de cari