Malakai llegó al restaurante con el ceño fruncido, arrastrando los pies como si con cada paso hacia el lugar se le escapara un poco más de su dignidad, Magnus había sido claro en su orden, y aunque no estaba de acuerdo, no tenía más remedio que cumplir el pedido del Alpha.
Al cruzar la puerta de la cocina, se encontró con Nero y Terry, quienes ya estaban trabajando, organizando bolsas de compras y preparando todo para el servicio del mediodía.
— Ah, Malakai, por fin estás aquí. — dijo Nero con