Natalie rio hasta que el rostro le reclamo aquel hecho, aunque no por alguna molestia, ya que “milagrosamente” su rostro estaba sin rastros de los golpes que Nelson le había dado, el día que se atrevió a pedirle el divorcio, lo que le reclamaba eran sus músculos, mismos que hacía mucho tiempo no movilizaba para reír de esa forma.
— Creo que Natalie tiene razón en su queja Malakai, mira que bajar la guardia con una yegua salvaje. — dijo Magnus y Malakai estaba a punto de gruñir, pero se contuvo,