Úrsula llegó a las 8:10 a casa de Kamus y, para no parecer ansiosa o desesperada, estacionó una cuadra antes y ahí estuvo hasta que fue la hora indicada. Lo que pasara a continuación dependería de lo que hiciera su jefe al abrir la puerta.
Si salía, se irían al trabajo de inmediato.
¡Buuuuu!
Si la hacía entrar, continuarían con el complejo, pero exquisito proceso de conocerse íntimamente y presentarían a las partes de su cuerpo que seguían sin encontrarse. Eso era inaceptable considerando lo s