Una cerveza fría haría que la espera de Mad fuera menos tediosa. Detestaba depender de Amalia, sólo un hombre cobarde enviaba a una mujer a hacer su trabajo. Luchaba contra esos pensamientos diciéndose que interferir directamente en el asunto de Markel arruinaría cualquier posible ataque por sorpresa y la ventaja que pudieran tener.
Lo quisiera o no, ella era su mejor carta por el momento.
Y mientras Amalia, a unos metros sobre él, descubría que el nivel de estupidez de Eddie siempre podía aum