Una mirada a la bodega le bastó a Mad para confirmar lo que Antonio le había dicho.
—Esto no es un robo hormiga como los de antes. Esta vez se lo llevaron todo. Es una infamia, una provocación desvergonzada. ¡Es intolerable! —Antonio golpeó la mesa, haciendo saltar al joven que había empezado a acompañarlo bajo el cargo de asistente.
—¿De qué era el cargamento? —quiso saber Mad.
—Relojes y bolsos de lujo, todo legal. Hago las cosas bien y pasa esto. Sospecho de los de la aduana, pudieron dar