El exceso de confianza y, puede que también su inexperiencia (apenas había actuado en unas cuantas obras de teatro de compañías pequeñas), tenía a Úrsula entre la espada y la pared.
La mirada inquisidora de Kamus le cortaba el aliento.
—¿Cómo...?... ¿Cómo que quién soy?... Soy Daniela... tu asistente... tu actual romance de vacaciones... ¿Por qué me cuestionas como persona?... ¿Qué hice para que me trates así? —unos segundos más y empezaba a llorar, ya tenía las lágrimas listas, pulsando contra