Unavi se puso unos lindos pendientes que le había regalado Alfonso y estuvo lista. Se veía tan deslumbrante como una actriz de cine en una alfombra roja. La idea le hizo gracia. Le esperaban muchas alfombras rojas, pero ahora sería el turno de lucirse en el evento de celebración por la adquisición de Xiamsung, que ya era parte del patrimonio de Alfonso.
El sonido del timbre le avisó de la llegada de alguien.
—Yo iré, amor —dijo ella.
Alfonso terminó de vestirse y fue a la sala. Unavi tenía en su