El bar que las amigas de Anahí escogieron para la celebración cerró sus puertas al público general y todas las instalaciones estuvieron disponibles únicamente para ellas. Eran comunes tales festejos en un local que, además de buenos tragos y una gran pista de baile, tenía una sala de juegos en el segundo piso.
No había strippers, pero sí meseros que le hacían honor a la belleza masculina con sus cuerpos tonificados y simpatía. Iban con antifaces para darle un toque de misterio a la noche. Ellas