—¡Por la victoria! —gritó uno de sus colegas alzando su vaso en alto y todos los imitaron—. ¡Salud!
Vincenzo bebió el contenido de su copa de un solo trago y disimuladamente miró el reloj en su muñeca.
—Tienes una racha impresionante —comentó alguien.
—Y espero mantenerme así —respondió, sonriendo.
—Debo admitirlo —dijo otro—. Cuando te contrataron, tenía mis dudas de tus habilidades.
Vincenzo no se tomó el comentario como ofensa. No era la primera vez fue una persona ponía en duda su capacid