—¡Demonios!
Serena levantó la mirada de su libro para averiguar lo que había provocado esa reacción en Vincenzo. Pese a su maldición el parecía casi contento.
—¿Qué sucede? —preguntó, confundida.
La mirada de Vincenzo se encontró con la de ella y él adoptó una expresión de cautela.
—¿Vincenzo?
—Es… no sé si debería decirte esto.
—Ahora, tengo más curiosidad.
—Es sobre tu padre. Me acaban de enviar el reporte de la denuncia en contra de Garibaldi. El hombre al que atacó es tu padre.
Serena se q