En la Manada Colmillo Blanco, los preparativos para la coronación estaban en marcha.
Selene coordinaba cada detalle con una eficiencia obsesiva. La vestimenta, los protocolos, el hotel que se había dispuesto para los visitantes de fuera, la distancia hacia la enorme fortaleza. Todo debía ser perfecto.
—Damián —dijo mientras revisaba unos documentos—, debemos ser cautos. No podemos dejar que descubran que tu lobo está dormido.
Damián, sentado frente a su escritorio, revisaba los tratos de probac