Al día siguiente, Carla llamó a Aynara.
—Hermana —dijo, con la voz un poco ronca—. Necesito hablar contigo.
—¿Qué pasa? —preguntó Aynara, preocupada.
—Los viejos lobos no se rinden. Van a volver.
—Lo sé. Moron me lo contó.
—¿Te lo contó?
—Sí. Llamó a Bóreas ayer.
—¿Y qué dijo Bóreas?
—Que los apoyamos. Que la manada real está con ustedes.
—¿Incluso si hay una guerra?
—Incluso si hay una guerra.
Carla guardó silencio.
—¿Estás segura? —preguntó.
—Completamente.
—¿No te da miedo?
—Claro que me da m