AREN
Observo atentamente como Minerva le enseña a mí reina todos los libros que tiene que leer e ir memorizando, para adecuarse en su nuevo mundo. Estoy hipnotizado admirando su nueva vestimenta que hace destacar su belleza, su esbelto cuello que inconscientemente me hacen querer probarla «¡Aún no es el momento!» salgo de mis divagaciones al ver como Minerva le enseña una página y se detiene en una parte específica, para mirar a mí luna a los ojos, y hablar con malicia–Como todavía no lograste