MORGANA
Hace un tiempo que estoy fingiendo sonreír delante de la manada y que disfruto de la compañia de mí torturador. Cuando por dentro me estoy desgarrando por la incertidumbre de saber de mí niño. Pero sigo cumpliendo con mí obligación de estudiar sus normas e etiquetas. Acompaño al rey en algunas actividades del palacio tanto sus deberes relacionados con su especie.
Justo ahora llegamos a un pueblo bastante alejado del castillo que por su aspecto desolado y descuidado, parece abandonado.