Mundo ficciónIniciar sesiónAmarantha se encontraba aún sin reaccionar, cuando escuchó voces dirigidas al hombre por parte de una señora y una chica joven —¡Oh por Dios Ernesto! ¿Estás bien? Sabes que no puedes salir corriendo de esa manera tu salud...—no concluyó sus palabras porque el hombre le respondió con una mueca de fastidio y un poco de molestia en su voz.
—¡Ya mamá! ¿Es necesario que andes hablando







