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PRÓLOGO
KarinaTres años y unos meses antes del reencuentro.Karina estaba emocionada, se había hecho la prueba y había dado positivo, estaba embarazada, salió del laboratorio con mucha ilusión, retrasó el momento de ir a su casa, porque sintió hambre, no había desayunado y decidió comerse un mbeju con cocido y leche con la chipa.Mientras desayunaba no dejaba de pensar en el pequeño bebé que crecía en su interior, ella había sospechado que estaba embarazada por los síntomas que la agobiaban, se preguntaba si sería niño o niña, si se parecería a ella o a su novio Ricardo. Ella casi no lo veía, porque él siempre se la pasaba trabajando, un hombre incansable, un artista urbano. Desarrollaba su arte sobre todo en Ciudad del Este, se expresaba en murales, paredones, escalinatas, pisos, paseos, anfiteatros y en fin, en cada parte donde pudiera exteriorizar su talento.Lo conoció cinco meses atrás en
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CAPÍTULO 1. PADRE SOLTERO
Marino cuando su pequeña se calmó, se limpió sus lágrimas y las de la bebé, la acercó a su pecho y besó su pequeña cabecita, salió de su despacho al de la secretaria, cuando la señora Thais lo sintió abrir la puerta, fingió estar transcribiendo un documento, pero la realidad es que estaba impresionada por todo lo que acababa de suceder, aunque en el pasado, ese hombre no fue de su agrado, pues su preferido siempre había sido Martín y aún no le había perdonado la traición que cometió aquel contra este de acostarse con su novia, hoy tuvo una perspectiva distinta. Pestañó varias
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CAPÍTULO 2. NOTICIA DOLOROSA
 Marino se estacionó y caminó al Centro Médico, pero mientras llegaba al área de emergencia la niña comenzó a convulsionar, cuando vio a su pequeña así, sintió el cruel abrazo del miedo, que con su desagradable aliento lo dejaba sin aire, corrió como nunca antes lo había hecho, como si la vida se le fuera en ello, entró a emergencias mientras pedía con desesperación que atendieran a Tara. Una doctora lo vio, se le acercó mientras veía a la niña convulsionar y él le decía suplicante — ¡Ayude a mi hija! No sé que tiene, su piel está demasiado caliente, al medir su temperatura estaba en 39º, pero creo que ha aumentado. De inmediato la doctora tomó a la niña, la colocó en una camilla, recibiendo ayuda de una enfermera, de inmediato procedieron a exami
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CAPÍTULO 3. PÉRDIDA INESPERADA
Marino sentía que su corazón palpitaba aceleradamente, estaba a la expectativa, ansioso de que la doctora le diera los resultados, sin embargo, ella permanecía en silencio y él no aguantaba esa terrible angustia que lo consumía. —Doctora, dígame—repitió— ¿Qué arrojaron los resultados? ¡Por favor!—Indagó angustiado, no obstante, segundos después pudo visualizar la espectacular sonrisa que se dibujó en el rostro de la doctora y las esperanzas volvieron a su cuerpo. —El tratamiento está dando buenos resultados, las bacterias están siendo combatidas y Tara, está mejorando satisfactoriamente—pronunció la galena. Sin siquiera pensar lo que estaba haciendo, cargó a la doctora y le dio varias vueltas, ella se sonrío y él se sintió apenado por lo que
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CAPÍTULO 4. RECUERDOS Y REENCUENTROS
Karina sentía como si alguien hubiese tomado su corazón y lo hubiese estrujado hasta machacarlo con sus manos, intentó tomarle el pulso a su madre, pero no había nada, colocó su oído en su pecho, tratando de encontrar indicios de vida, pero solo había un ruidoso silencio que casi la dejaba sin sentido, su garganta la sentía cerrada y por un momento tuvo la impresión de que su corazón se paralizaría del dolor que fue abriéndose paso en su interior, movió en forma negativa la cabeza, se negaba a aceptar esa realidad, le daba terror pensar que pudiera perder a su mamá.   —¡Mamá! ¡Mamita! ¡Madre amada! Por favor, abre los ojos—exclamaba llorando, moviendo a su madre de los hombros, al ver que no reaccionaba la posó en el suelo y comenzó a abrirle los ojos con sus dedos — ¡No te duermas! Abre los ojos, tienes que terminar de sembrar las semillas en el huerto mamita… ya casi estamos terminando, ya sembré los tomatitos que tú me dijiste ¡Mamá! —Gritó totalmente fuera d
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CAPÍTULO 5. RETO
Marino estaba demasiado furioso, sentía en su interior una especie de olla de agua puesta sobre la estufa en estado de ebullición, Martina observó su rostro y colocó una pierna en su rodilla buscando una forma de hacerlo calmar, pero sus esfuerzos fueron infructuosos, cuando siguió belicosamente enfrentándose a Karina. —¡¿Cuál es tu problema?! ¿Te sacó de contexto encontrarte con personas y no con animales, donde encuentras tu hábitat natural? — Le dijo en tono burlón pero a la vez con enojo contenido. —Pues cuando encuentro personas como tú, tan pagadas de sí mismos y creyéndose la última gota de agua en el desierto, me doy cuenta de porque prefiero a los animales, por lo menos ellos no abren la boca para decir sandeces—Y aunque ya había arrancado la Vans, volvió a rodar el asiento&
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CAPÍTULO 6. MI MALINO
Marino bajó sus labios y rozó los de Karina, apenas fue un toque como el aleteo de una mariposa, pero ambos sintieron una especie de corriente recorrer sus cuerpos, dejándolos sorprendidos de esa sensación, pero cuando él quiso profundizar el beso, ella lo empujó con sus dos manos. —Creo que fue suficiente para cerrar un trato…Ni siquiera me gustas, menos que me estés besando—mintió porque en realidad sintió un cosquilleo en su estómago y en su piel, pero nunca lo reconocería, él no podía gustarle y procuraría día a día demostrárselo. — ¡Eres una mentirosa! Te gustó, nunca habías sentido los labios de un hombre—dijo con burla—, sé que soy irresistible—afirmó con una seductora sonrisa. — ¡Si serás idiota!&mdash
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CAPÍTULO 7. COMENZANDO EL RETO
Marino salió enojado, ¿Por qué le causaba tanta molestia a Karina? Se preguntaba. Al parecer sentía un odio no justificable contra él, pero ella no sabía lo que le esperaba, ellos habían creado un reto, pues estaba dispuesto a cumplirlo, le demostraría a la potra Guaraní, que no era ningún hombre frágil y que ese trabajo de campesino, era pan comido para él. Y sobre todo estaba dispuesto a enamorarla, iba a hacer que lo deseara con tanta intensidad que estaba dispuesto a convertirla de una tigresa a una cariñosa gatita que ronronearía bajo su cuerpo deseosa de sus caricias.  —Marino—se dijo—. L
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CAPÍTULO 8. HEDIONDA VENGANZA
Karina lo observó con burla, ante la respuesta de Marino por sus palabras. —¿Quieres aprender las labores del campo o ya renunciaste al reto sin empezarlo? Si es así, para mi mejor porque no me haces perder el tiempo, por lo cual solo te quedaría irte de La Italianera, porque aquí no tendrías nada que hacer —sondeó con una sonrisa de suficiencia, la cual molestó a Marino y lo llevó a tomar una decisión, si tenía que recoger excremento para ganar su reto ¡Lo haría! —No estoy diciendo que voy a renunciar, soy un hombre que nunca se da por vencido y no será por esto que lo vaya a hacer. ¿Qué hago? —Recoger la bosta, ya te lo dije —expresó riéndose del hombre. —¿Pero no hay una pala, un rastrillo metálico para utilizarlos en esa tar
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CAPÍTULO 9. MÁS PIEDRAS EN EL CAMINO
Marino se indignó ante el papel de víctima que ella quería representar y no pudo evitar reclamarle. —¿Te parece que el maldito soy yo? ¿Cómo te puedo llamar a ti que a sabiendas de que había herramientas para recoger la boñiga, permitiste que lo hiciera con la mano? Claro porque buscabas que la tarea me resultara más desagradable de lo que es, para que renunciara a hacerlo. Pues recuerda esto india, cada vez que me hagas una, te la voy a devolver con creces, así que ve bien la barrabasada que quieras hacerme, porque siempre buscaré la manera de cobrártela doble. Marino, de inmediato escaló por la pared del hueco hasta salir de allí, Karina aún permanecía dentro molesta; se sintió tentado en dejarla en ese lugar y que ella resolviera, pero de inmediato se arrepintió, pues una imagen de un par de pequeñas l
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