CAPÍTULO 59. ¡NO ME DEJES SOLA!

Cinco días después

Karina había pasado unos días felices, su apetito había mejorado considerablemente y cada vez que se le antojaba comer algo, Marino movía cielo y tierra para conseguírselo. Mientras estaba en la oficina la llamaba más de cuatro veces al día, pendiente de su alimentación y cuando llegaba en la tarde luego de pasear y jugar con las niñas, se duchaban juntos y ter

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